Sueños o pesadillas. Tailandia

¿Dónde vas, a Tailandia? Pues cuidado con los ladyboys, no te vayas a llevar una sorpresa… Entre risas, algunas bien, otras malintencionadas, será lo que muchas personas contesten cuando les digas que te diriges a este país del sureste asiático, porque, al fin y al cabo, es cierto, por qué conocemos Tailandia al rededor del mundo? Principalmente por sus playas, ladyboys y turismo sexual. Por esto es famoso, pero hay mucho más. De dónde viene todo esto, por qué, qué se cuece realmente, en qué punto nos encontramos?

Pues bien, todo por lo que es célebre, existe, no es una simple invención de los aficionados a las habladurías. Hermosas playas, las tiene, probablemente incontables, islas por doquier, algunas semi desiertas, otras totalmente explotadas para el turista. Lugares perdidos, lugares a la vista de todos y todas, templos buddhistas, parques naturales, etnias apartadas, lujos para los sentidos. Éstas son las razones por las que es famosa, y ojalá sólo fuera por estas.

Tailandia es una de las naciones que más altibajos políticos ha sufrido a lo largo del último siglo. Guerra, dictaduras, democracia, golpes de estado, hasta 11 en los últimos 80 años, 2 en los últimos 15, militarización, creaciones y aboliciones de nuevas constituciones, caos… Esta inestabilidad, a la fuerza, moldea a la gente y tiene sus consecuencias. Pero curiosamente, fuera de lo que cabe esperar, encontramos a un país en su mayoría civilizado, con una población alegre, culta, que intenta ayudar en todo lo posible al prójimo y sobretodo, altamente respetuosa. No dudo en que gran responsabilidad de este comportamiento le pertenece a la filosofía buddhista, en la que la mejor parte radica en el respeto al mundo, o explicándolo de otra manera, tu haz lo que quieras con tu vida, mientras no disturbes la mía. Muy bonito siempre que funciona.

Actualmente, la nación se encuentra en estado de luto por la muerte de su más que querido rey Ramaimages (3) IX, situación que se prolongará por un año completo desde su fallecimiento. El rey era especialmente querido por su longevidad en el trono, su buen hacer sin que se conozcan desmadres (la monarquía tailandesa se autogestiona, sin hacer uso de las arcas del estado) y su tino en los golpes de estado, en los que algunos calificarán de actuaciones pasivas, pero que al fin y al cabo ha evitado que se produzcan masacres. El pueblo llora su muerte, a la vez que está preocupado por la coronación de su hijo, Rama X, quien hasta la fecha, ha demostrado no estar a la altura de su predecesor, y del que se conocen múltiples correrías. El mayor problema aquí, puede ser su falta de popularidad en el seno del ejército, quien realmente gobierna con vara de hierro. Veremos que pasa cuando finalice el luto. Por el momento, tranquilidad.

Uno de los puntos fuertes de Tailandia y seguro influye en el resto, es su alto nivel de alfabetización, que además es equitativo. Gracias a una enseñanza pública y obligatoria hasta secundaria inclusive, el 92% de niños y niñas disfruta de más oportunidades en igualdad y tienen un comportamiento cívico mucho más desarrollado que muchos otros países que se vanaglorian de ello.

Pero tantos años de inestabilidad política y social tienen sus consecuencias. Las más notables son sin duda la desigualdad social y la pobreza, y qué generan estas? Como siempre, aislamiento, depresión y lo más peligroso de todo, delincuencia. Y es aquí donde aparece otra de las características mundialmente conocidas del país, el turismo sexual y sus mafias.

Hay que decir, que el que otrora fuera líder mundial en este aspecto, ha soltado el pie del acelerador y como buen padre o madre que cede terreno a sus vástagos echándose a un lado, este turismo sexual y trata de personas ha ido desplazándose a países vecinos, que parecen haberle tomado como ejemplo y recogen el relevo orgullosos, como pueden ser Camboya o Filipinas. No me malinterpreten, por su puesto sigue existiendo esta lamentable realidad, especialmente en lugares clave como Phuket o Bangkok, pero no es tan explícita como antaño, ya no es tan sencillo encontrar hombres extranjeros, mayoritariamente rebasando los 50, cogidos de la mano de varias mujeres, niños o niñas. Las aguas parece que vuelven a su cauce poco a poco, cuando ya parecía que su recorrido normal era por el que corrían.

Una de las principales razones por las que se ha perpetuado tanto en el tiempo esta condición,base_image es la grandiosa pasividad con la que policía y gobierno se han enfrentado ante esta lacra. Los sobres, la corrupción, son el pan nuestro de cada día, lo que llevó a normalizar una situación que dejó de sorprender y que nunca debió existir.

Por su puesto, para empeorar la situación, este turismo sexual siempre ha ido cogido de la mano del tráfico de drogas. Tráfico de blancas y drogas, dos negocios altamente lucrativos para la gente sin escrúpulos, sustentada por turistas viciosos a los que se les da luz verde, y para los que prácticamente todo vale sin importar las posibles consecuencias que acarreen sus actos. A finales del siglo XX y principios del XXI, la prostitución en todos sus ámbitos llegó a suponer hasta un 3% del PIB de todo el país, y eso que sepamos. Pero como he dicho, parece que todo se calma y se reduce la intensidad de estas prácticas.

Valga decir, que a la vez que el turismo sexual se reduce, el consumo de la prostitución o por decirlo vulgarmente, los puteros, han pasado a ser locales, siendo los propios tailandeses los que frecuentan prostíbulos o derivados.

Ahora sí, algo muy común en la actualidad es la llamada mujer de compañía. Mujeres que trabajan en bares, discotecas, karaokes, etc. que no están allí en nombre de la prostitución, sino para acompañar por unas horas a los hombres que allí se encuentran y por consiguiente, consumen más.

Fácil es también encontrar a hombres, principalmente blancos, acompañados por mujeres bastante más jóvenes que ellos, paseando por las calles. Está bien visto a nivel social llegar a determinados acuerdos, que en un principio no tienen por qué implicar sexo, en los que ambos lados se ven supuestamente favorecidos. Muchas de estas situaciones acaban en parejas formales. Esto es otra de las consecuencias de la pobreza, del día a día, del conseguir dinero de donde se pueda. Son las propias familias quienes animan a sus hijas a estos “arreglos”, bajo el argumento de que “ellos te pueden dar una vida mejor que nosotros”. Es triste, pero si hay respeto, al menos suena mejor y las consecuencias no son las mismas que las derivada de la prostitución.

Éstas son las grandes sombras del país, especialmente el tráfico de personas, basado en una violencia machista bien arraiga, la supremacía del hombre sobre la mujer, algo tan normalizado, que se vende como reclamo para turistas, bestias sin conciencia ni prejuicios, que miran su ombligo sin comprender, sin querer ver lo que generan con su intolerable ineptitud. Asco y vergüenza, son las palabras más exactas que me vienen a la cabeza para describir lo que siento ante tamaña gentuza.

En cuanto a otros aspectos sociales, Tailandia todavía da que hablar, por lo que los abordaremos más adelante…

La violencia sexual, racial, de género y otras formas de discriminación en la cultura, no pueden ser eliminados sin cambiar dicha culturaCharlotte Bunch.

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