Machismo generalizado, infierno asegurado

Machismo ¿dónde? En India, los actos machistas están tan extendidos y normalizados, que si preguntamos a algún hombre de la zona, su respuesta será más o menos esa, a la gallega, con otra pregunta, ¿dónde? Pero como ya comentamos, el país difiere mucho de un lugar a otro, así que, aprovechando el título, voy a intentar explicar algunos aspectos machistas que a bien seguro, a más de una le resultarán familiares.

Hay que decir que a pesar de que  el pensamiento machista esté bien arraigado en toda India, quizá en el norte sea más evidente y explícito, partiendo de la base de que el propio sistema de castas es aún más fuerte en esta zona, y a nivel social (estudios, derechos, comunidades…) se han tomado más tiempo para evolucionar.

El primer punto a tener en cuenta es sin duda el matrimonio concertado. A día de hoy, en el siglo XXI, prácticamente el 85% de los matrimonios están pactados entre familias de la misma clase social. Esto, a simple vista, podría parecer un problema para ambos sexos, y en cierto modo así es, pero sólo así, a simple vista, porque como de costumbre, quien vuelve a salir perdiendo son las mujeres. Son ellas las que se mudan, se alejan de lo que conocen, de una relativa zona de confort y pasan a ser prácticamente esclavas, posesiones de un marido y una familia a la que no conocen. Deben limpiar, cocinar, servir y en definitiva estar a expensas de terceros, simplemente porque la sociedad lo estipula de esta manera, y si por un casual se niegan a seguir estas costumbres, su vida se puede ver avocada a la marginación y repulsa común. Por su puesto, hay mujeres y hombres que reniegan de esta práctica, pero el número es ínfimo.

En otros países, donde el machismo es poderoso, se pueden observar mujeres trabajando constantemente, mientras los hombres se dedican a otras actividades más lucrativas. Esta práctica en India no seimg_20161026_122046 da. Aquí, especialmente en el norte y en determinadas zonas del interior o más cerradas, es sumamente complicado encontrar a una mujer trabajando en la calle, hasta el punto de semejar un espejismo si en algún momento se da el caso. Son los hombres los encargados de salir, trabajar, llevar dinero a casa y por descontado, relacionarse con el resto de la sociedad. Esto es hasta tal punto, que puedes encontrar hombres practicando actividades tradicionalmente femeninas, como costura o peluquería. Las mujeres, casi en su totalidad, deben permanecer en el hogar, ocupándose de todo y si salen, únicamente será al mercado, a limpiar la ropa o debidamente acompañadas por su marido. Ver al sexo femenino en la calle tras las seis de la tarde, una quimera.

No se observan muchas madres solteras (que por su puesto las hay) que tengan que trabajar y sacar adelante a la familia ellas solas, divorcios y separaciones son temas tabú y si se llegan a plantear, o la familia lo bloquea, o marginan a la mujer, condenándola, una vez más, a vivir y hacer lo que no desea. La marginación y humillación es tal, que las pocas que optan por ésta opción o que se han visto obligadas a criar a sus hijxs solas, o trabajan desde casa o limpian hogares ajenos.

El hostigamiento callejero, con una mira superficial, no es tan común como observamos en otros países, véase en casi la totalidad de Centroamérica, pero esto, es una verdad a medias. Por la noche todos los gatos son pardos. India sufre un problema de alcoholismo encarnizado y los hombres, cuando beben, pierden toda compostura y control. Mujeres que anden por la calle (generalmente extranjeras) deben sufrir vejaciones y acoso constante, hombres superando los límites de la embriaguez, gritando sin parar y babeando cual bestia tras carne. Lamentable. En ocasiones, no estoy seguro de que es peor, si ser india o mujer extranjera en India.

Y como decía, esto es únicamente con una mirada superflua, en casa también se puede sufrir hostigamiento. He aquí un ejemplo para que se entienda: Una mujer acostumbra a pedir comida a domicilio. Una buena mañana, a las 8, aparece el repartidor y entrega el pedido. Tras despedirse, pagar y cerrar la puerta, vuelve a sonar el timbre. La cliente, sorprendida, abre la puerta imaginando que ha olvidado algo, pero encuentra al repartidor, con actitud relajada, ojos bien abiertos y una sonrisa torcida, que le espeta con toda la naturalidad del mundo, como si fuese un acto común en sus acciones: “eres muy guapa, puedo tocarte? Ella, sorprendida, cierra la puerta y escribe a la compañía de reparto, poco más puede hacer”. La historia acaba aquí, no hay más, pero qué podría haber pasado, cuántas mujeres tienen que vivir esto, con qué derecho, por qué?

En el sur de India, la situación varía sustancialmente, la vida es relativamente más igualitaria, el machismo, en cierta manera, es más moderado si es que acaso se puede decir así, aunque me duele solo escribirlo. Las niñas acuden más a la escuela, especialmente la diferenciaimg_20161117_134601 se nota a partir de secundaria, el trato es más respetuoso y en cierta medida menos vejatorio. Caminando por la calle, puedes observar a mujeres trabajando, participando de una sociedad que no las rechaza tan abiertamente. Pero de algún modo, esto es un arma de doble filo y aquí el género masculino también sabe sacar provecho. Por ejemplo, y esto es una práctica común, en los campos de té, los hombres tienen una jornada laboral de cuatro horas, incluyendo un descanso. Por contra, las mujeres tienen un mínimo de ocho horas de laburo, siempre supervisadas por un hombre al mando, más el trabajo que siguen teniendo que realizar en el hogar. Los campos de té son sólo un ejemplo, hay muchos más.

Y así, es un suma y sigue. El día a día de la mujer india. Como éstas situaciones encontramos muchas más, tantas como podamos imaginar, algunas que no me atrevo ni a escribir. Creo y espero, que con esto se entienda un poca mejor todo a lo que está expuesta la mujer en éste país, tan increíble para innumerables cosas y tan deleznable para tantas otras.

No quiero cerrar este post sin agradecer a todas aquellas personas que me han aguantado todo este tiempo, que me han ayudado a comprender y conocer mejor esta compleja sociedad, a través de horas y horas de charlas y yo machacándolas a preguntas. Especialmente agradecido a Neus y a Bea, que me han abierto los ojos ante muchos agujeros negros. Una vez más, gracias.

“El feminismo, a diferencia de casi todos los otros movimientos sociales, no es una lucha contra un opresor distinto, no es la clase dominante o de los ocupantes o los colonizadores. Va en contra de un conjunto profundamente arraigado de creencias y suposiciones que las mujeres, con demasiada frecuencia, mantenemos”. Kavita Ramdas, vocera hindú.

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3 comentarios en “Machismo generalizado, infierno asegurado

  1. Tengo curiosidad por conocer la opinión o los sentimientos de las mujeres que sí han logrado una cierta participación pública, incluso de poder (no olvidemos que es el país de Indira Ghandi).
    ¿Has podido tener alguna reunión o entrevista de estas características?
    Evidentemente esto aplica no sólo a la India, sino a los diferentes países que estás recorriendo.
    ¿Cómo lo viven? ¿Cómo lo lograron?

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    1. Hola,
      Pues he tenido la suerte de poder conversar con mujeres que han podido tener cierta relevancia pública, pero siempre a través de movimientos lanzados desde Naciones Unidas, por lo que conseguirlo no ha dependido únicamente de su empeño por ello. Su opinión, a grosso modo, es que la mujer debe dar un paso adelante en la lucha por sus derechos y deben ser ellas mismas quienes busquen el empoderamiento, aunque esto suponga dar la espalda a costumbres familiares y sociales tan fuertemente arraigadas y sabiendo que es algo verdaderamente difícil de realizar. La sociedad necesita un cambio de base para el que parece no estar preparada.
      A la vez, en distintos sitios, he tenido la oportunidad de hablar con ciertas lideresas de agrupaciones femeninas en distintas regiones. Son mujeres fuertes (como todas) que tras sufrir en sus carnes lo más crudo de está realidad, no se han resignado a ellas y después de batallar junto a otras, sean vecinas, familiares o amigas, han sido elegidas por consenso entre su grupo. Me han contado su lucha, su día a día, y su opinión es similar a las anteriores. La gran diferencia que he podido ver en este caso, es que ha estas mujeres se las nota curtidas en mil batallas y tienen un deje de tristeza en la voz que difícilmente pasa desapercibido.
      No se si con esto contesto a tus preguntas…

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