Blanco, negro. Hombre, mujer. Si, no, tal vez. Igualdad?

Viajas por el mundo, charlas con la gente, observas, meditas, aprendes, hasta que llega un punto en el que crees que poco te puede sorprender, que todo lo has visto, que estás curado de espanto. Pero cuan alejados de la realidad nos encontramos, todo es una cuestión de perspectiva y de lo que cada persona esté dispuesta a observar, a seguir abriendo la mente, a reconocer que en realidad, no somos nadie, una pequeña gota en un océano de gente, de culturas, infinitas culturas y que nuestro camino no termina aquí, en este instante, sino que siempre que estemos dispuestos a abrir los ojos y aceptar lo que el mundo nos ofrece, seguiremos enriqueciéndonos, creciendo y quizá comprendiendo mejor lo que nos rodea, haciéndonos un poquito mejores cada día.

Filipinas tiene un poco de este efecto. Antes de aterrizar te haces una idea, esperas una serie de puntos preestablecidos. Seguro que es un país espectacular, islas paradisiacas, lugares únicos y siendo un país del sudeste asiático con la realidad que viven y tras los últimos años, seguro que es un caos, no hay ley ni orden y los derechos humanos brillan por su ausencia. Bien, si y no. Es un país increíble, por su puesto, pero en materia de derechos e igualdad, al menos un servidor, me llevé una sorpresa en ocasiones grata. Lo cierto es que esperaba una brecha enorme, difícilmente salvable, pero para mi asombro, esta diferencia existe, pero no está tan fuera de nuestro alcance.

Hace unos años, el WEF (World Economic Forum) situaba en su estudio de igualdad en materia de género, a Filipinas como el quinto país más igualitario del mundo y a día de hoy sigue en el top 10. Aunque es un estudio reconocido y Filipinas es un país relativamente avanzado en esta materia situándonos en la zona geográfica a la que pertenece (primera grata sorpresa que me llevé), yo no estaría totalmente de acuerdo con el posicionamiento final y no tendría únicamente en cuenta los puntos en los que se basa. Todo está en función del acceso a la educación, política, puestos de trabajo o factores de salud.

En cuestión de educación, la evolución es clara y palpable. Ambos IMG_20170312_151142sexos disfrutan de acceso libre a la escuela y la alfabetización masculina y femenina es similar. Incluso los números en la universidad son parecidos.

En política, la cosa difiere un poco. Se presumía de que las representantes femeninas en el gobierno eran muchas, pero sus puestos son menos relevantes (aunque antes del actual presidente contaban con una mujer en el más alto poder). Actualmente, la expresidenta se situaba como vice, pero ya ha sido relegada de su puesto por Duarte.

En cuanto a los puestos de trabajo, las mujeres se han ganado a pulso su acceso al mundo laboral, pero la brecha salarial sigue marcando la diferencia y las altas esferas están desiertas de mujeres. Esos sí, compañías más progresistas ya incorporan a las mujeres en los puestos de mando.

El estudio se centra en estos puntos, pero quedarse ahí se me antoja superficial. En el día a día y a simple vista continúa pareciendo una sociedad bastante igualitaria y quizá algunos lo vean así, pero si se observa con más atención, podemos encontrar los comportamientos machistas más arraigados.

Uno claro es que aunque las mujeres emplean gran parte de su tiempo trabajando fuera de casa, siguen siendo ellas mismas las que cargan con el peso del hogar, véase, trabajar fuera, volver, ocuparse de la familia y limpiar, ofreciendo ayuda el hombre sólo en contadas ocasiones. Vida social para ellas? En el mercado. Los habitantes de ciudades más pobladas se empeñan en negarlo, pero es únicamente por no admitir la evidencia, aunque en algunos lugares salte más a la luz.

Algo mucho más evidente y claramente marcador del machismo es la prostitución. Filipinas se ha convertido en un claro ejemplo de turismo sexual y trata de blancas (mafias coreanas lo controlan todo), y la situación crece alarmantemente acogiendo con los brazos abiertos el testigo que Tailandia cede poco a poco. Los famosos “barrios rojos” que encontrábamos en Bangkok o Amsterdam, nos los topamos en incontables ciudades del país. Algunas emplean la prostitución como único reclamo, otras aprovechan diferentes atractivos y le suman la oferta de mujeres. Yo mismo, perdido en mis propios pensamientos, me he visto rodeado de un número de mujeres que no puedo ni recordar por lo sorprendido que me ví y he tenido que abandonar lugares en los que me encontraba bien agusto con la cabeza gacha y el amargor en la boca que siempre queda cuando te das cuenta que no todo es lo que parece.

Political Turmoil Continues In Thailand

Y este reclamo femenino no está orientado únicamente a los turistas extranjeros, sino que son ellos mismos, los locales, los mayores amantes de esta práctica, los grandes consumidores. Una vez más, quizá el oficio más antiguo del mundo, es una de las grandes lacras sociales y la que genera mayor desigualdad y delincuencia.

Otro tema a tener muy en cuenta es la homosexualidad. Aquí nos podemos dar de nuevo con el muro invisible del engaño. Todo se toma como normalizado, se trata con un tema asimilado, donde no existe la discriminación, pero es la capa superficial. En primer lugar, los hombres están mejor integrados en la sociedad, pero tanto ellos como ellas, aunque puedan mantener una vida sin ser juzgados, llega un punto en el que se espera más y deben convertirse en padres y madres, generar algo adicional, sino son bichos raros y todo ese ambiente de aceptación se desvanece. Aquí las dos caras de la moneda.

Un foco de desigualdad realmente impactante y que marca el comportamiento es la pobreza. Mientras que en pequeños pueblos e islas han aprendido a desenvolverse con soltura, a vivir con lo mínimo y lo puesto, en el día a día, disfrutando de lo que les ofrece su entorno natural, sin más necesidad que lo que conocen, un pez, arroz, la familia, los amigos, en las grandes ciudades, especialmente en Manila, la diferencia es sorprendente. Se puede observar gente con dinero a raudales, adentrarse en el barrio económico y respirar mayor tranquilidad, limpieza, un mundo paralelo desconocedor de lo que sucede en la zona vecina. Pero salir de ahí implica encontrarse a lxs niñxs de la calle, personas sin hogar, barriadas donde la suciedad impera y los ciudadanos conviven con ella. Y para mayor consternación, hay que ver la insensibilidad del prójimo, la ignorancia ante lo que para los demás no vale nada. Mendicidad, suciedad, pobreza, delincuencia forzada y aprendida, esa es la cruda realidad para muchxs.

Así que sí, con todo lo dicho hay que admitir que Filipinas es un país sorprendente por hallarse donde se halla, por encontrarte lo que te encuentras, pero no es oro todo lo que reluce y o se hace un mayor esfuerzo en determinados temas o no sólo se quedarán estancados y vivirán engañados, sino que la situación irá en declive. Esperemos estar a tiempo de empujar la realidad hacia buen puerto.

“La igualdad es el alma de la libertad; de hecho, no hay libertad sin ella” –  Frances Wright

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1000 islas, 1000 caras. La misma verdad. Filipinas

Suena bonito el número mil, corto y redondo. Mil parecen muchas islas, pero en realidad no son nada. Filipinas la forman más de siete mil islas, algunas similares, otras, un mundo aparte. Esto es lo mismo que se da con la población, que no es poca, que varía en costumbres, cultura y forma de ser como un empresario cambia de traje o un rico de coche, distando mucho de unas islas a otras. Y es por esto por lo que es un placer conocer este país, sus gentes, pero también por lo que resulta sumamente complicado explicar la realidad de un país tan variopinto. Intentaré ofrecer unas claves comunes al principio, pero ruego se comprenda que no en cualquier emplazamiento es así.

Empecemos en este post por lo básico o quizá, posiblemente lo más relevante para entender el resto. A día de hoy, es posible que mucha gente esté escuchando hablar de Filipinas y la temática no es agradable. El país está gobernado por Rodrigo Duarte. images (1)Presidente de izquierdas, radical en un abanico de ideas, está abogando por la cultura del miedo, del ojo por ojo y diente por diente, y retomando costumbres que en muchos lugares ya creíamos perdidas. Ha recuperado la pena de muerte por ahorcamiento y ha realizado campañas de persecución masiva que ya han costado la vida a más de 4000 personas, consumidores de droga o traficantes. Durante meses, no ha sido raro toparse con baladas, escuchar disparos por la calle y ver a un pobre diablo caído muerto por el fuego policial mientras el resto gira la cara. Esto, cierto es, ha bajado radicalmente el consumo de droga e incrementado su valor, pero cabe preguntar a qué precio… Además, ha implantado otro sistema de recompensas a cualquiera que delate a un posible traficante. Y aquí hallamos otro problema, cualquiera puede acusar a otro y no hay juicio. Pena de muerte por tráfico. Continuemos con la criba indriscriminada.

Por otra parte, otro de los grandes problemas que generaba la droga era la corrupción. El nivel ha descendido, especialmente subiendo los sueldos a los efectivos policiales y deteniendo a unos pocos agentes y gobernantes, pero aquí las medidas han sido más suaves de lo que cabía esperar. Muchos policías, no precisamente honrados, siguen campando por las calles.

El señor Rodrigo, a pesar de estas medidas extremas, de una serie de decisiones que apuntan a una nueva dictadura (eliminando o apartando a toda la competencia política), es muy querido y aceptado en general, pero por qué?

En primer lugar, la población estaba cansada de la delincuencia descontrolada y la corrupción imperante en el país en los últimos tiempos. Una de las grandes razones de la existencia de esta situación era claramente el consumo de estupefacientes, y con sus métodos, lo está erradicando.

El presidente proviene de una familia de clase media. Su padre era abogado y fue alcalde, pero antes de ello era carnicero y su esposa maestra. Hay a quien le parecerá banal, una mera tontería o coincidencia, pero aquí las coincidencias no existen y la clase popular gusta de ello. Están orgullosos por lo conseguido por uno de ellos, sin importar consecuencias que no ven.

Antes de llegar a presidente, gobernó con éxito durante más de veinte años la ciudad de Dávao, convirtiéndola en una de las más prósperas del país. Bajo índice de delincuencia y corruptibilidad, mejores infraestructuras y una de las ciudades con mejor recepción imagespara los inversores. Una máquina de hacer dinero y donde la calidad de vida es de las mejores del país. En su empeño por la limpieza, empleó durante casi 15 años “escuadrones de la muerte”, con ejecuciones callejeras que elegían sus objetivos entre traficantes, drogadictos, prostitutas, vagabundos y niños de la calle. Tras investigaciones, nunca se le pudo vincular a ello oficialmente, él siempre lo negó, pero no creo que haga falta ser un premio nobel para reconocer evidencias.

En definitiva, él sigue ahí, ganando adeptos de todas las clases y colores, y aunque conversando con la gente, mucha niega apoyarle, su popularidad sigue en aumento y no parece próxima a su fin. Quizá nos encontremos ante un nuevo dictador a largo plazo.

Otro problema por el que se estará escuchando hablar de Filipinas es el conflicto armado que nos encontramos en Mindanao, al sur del país. Aquí tampoco se libran de los enfrentamientos y un grupo separatista musulmán está en pie de guerra exigiendo su independencia. No es segura la zona, aunque los filipinos viven con relativa normalidad.

Un punto favorable del país es la educación. El nivel del alfabetización es muy alto, alcanzando más del 90%. En el conjunto del país la educación primaria y secundaria es obligatoria y gratuita. Tanto niños como niñas acuden a la escuela equitativamente y en las casas mandan a sus vástagos al colegio sin importar el sexo. Cierto es que esto es mucho más evidente en los lugares más poblados y con buenas infraestructuras, pero en ciertas islas pequeñas y remotas, los medios no llegan y de alguna manera sus habitantes están “condenados” a permanecer allí. La mayor diferencia en este ámbito educativo, se encuentra en los últimos años del sistema, donde la inversión pública prácticamente desaparece y la privada lo abarca todo, siendo muy difícil para las clases menos favorecidas acceder a ella.

Este es un primer resumen de la situación filipina. Había que empezar a hablar por lo más evidente, para en el siguiente paso comentar sus consecuencias. Ahí tocaremos los derechos humanos e igualdad, que en algunos casos sorprende y en otros deja mucho que desear. Por ahora, pensemos sobre el camino que han elegido y a dónde les lleva. Cultura del miedo, represión. Se puede entender que haya quien esté de acuerdo con la dirección tomada. La historia nos dice que a corto plazo puede funcionar, pero a la larga, siempre nos acaba explotando en la frente. No se si lo verán.

“Ustedes, narcotraficantes y buenos para nada, será mejor que se vayan. Porque los voy a matar. Los tiraré a todos en Bahía Manila” Rodrigo Duarte

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El tercer sexo. Ladyboys

Año 2017, y hablar de tercer sexo es quizá quedarse corto a la hora de comentar los distintos tipos de sexos que existen a día de hoy en este supuesto mundo moderno, pero una cosa es segura, en Tailandia, si tenemos que hablar de tipología sexual, además de los que siempre conocemos de primeras, hombre y mujer, nos vendrá rápidamente a la cabeza el ladyboy. Pero que es esto de ladyboy, y por qué se oye tanto por ahí cada vez que se habla de este país?

Si te encuentras en tierras tailandesas, especialmente en lugares sobre poblados (que no son pocos), éstas preguntas no necesitarán respuesta. Andas, miras a la izquierda, miras a la derecha, y en un inicio no lo ves, pero notas algo raro, especial, algo a lo que no estás acostumbrado. Primeramente lo achacas a estar en un país nuevo, asiático, serán las nuevas sensaciones, pero no, lo sigues sintiendo. Te fijas mejor, prestas más atención a los detalles, que son lo único que al fin y al cabo delatan esta realidad, y por fin te viene a la cabeza, como el primer rayo de luz de la mañana, algo tan simple que no te puedes creer que hayas tardado tanto en darte cuenta, hay muchos, muchísimos de lo que llamaríamos en España y el resto del mundo, transexuales y aquí ladyboys o kathoeys (en tailandés), que campan libremente por las calles, totalmente integrados en la sociedad. Nadie parece percatarse de ellas, y nadie las mira con extrañeza o disgusto. Trabajan como cualquier otra persona en diferentes negocios y rara vez tienen que sufrir la discriminación y el desprecio al que tan “acostumbradas” están en otros países. Maravilloso, ojalá esa corriente se viviese en un mundo tan propenso a juzgar y menospreciar a todo aquello que se sale de la norma, su norma.

No en vano, Tailandia es país puntero en lo que a operaciones de estética se refiere y el mar22_08patongladyboy1cambio de sexo se lleva la palma. ¿Pero por qué tantas? Qué hace este país tan especial para que la transexualidad se de tanto, viendo que ésta supera con mucho al número real de las que se operarían por necesidad genética. Éste es un enigma que la mayoría de la gente, extranjeros, se plantea sin encontrar respuesta, pero la tiene, y aunque no sea una concreta, hay varias razones.

En primer lugar, y lo que prácticamente nos salta a la mente es que puede influir mucho, una vez más, la cultura budista de respeto al prójimo, aunque en otros países que procesan la misma religión esto no se da. El hecho de que puedan integrarse en la sociedad, encontrar trabajo, ser respetadas y no sufrir discriminación, ayuda sin duda a que muchos hombres en primer término, decidan hormonarse para después operarse (o no) y cambiar de sexo. Están bien vistos, por qué seguir encontrándose incómodos con un cuerpo que no sienten suyo. Por su puesto, las operaciones, sin estar al alcance de la mano de cualquier persona, no tienen un precio desorbitado.

Pero hay otra razón, una que no está tan a simple vista y que no es tan idílica. Tailandia posee una sociedad civilizada, que respeta sí, pero no todo. La homosexualidad, sin ser un tema tabú, no es precisamente lo mejor visto. Caminando por la calle, quizá no se capte claramente, pues se pueden ver homosexuales cogidos de la mano, relacionándose libremente, pero esto se da únicamente en macrociudades como Bangkok y entre gente joven, ya que a partir de los 30 años aproximadamente, se espera que formes una familia, la que ha sido siempre convencional, hombre y mujer con su descendencia. Si no es así, comienzan los problemas, el rechazo, la vergüenza. Es tal la diferencia social entre ser gay o Kathoey, que son las propias familias las que al primer atisbo de amaneramiento en sus hijos, les comienzan a hormonar, sin querer jugar con el azar y dejar elegir a su pequeño vástago. Esta es una verdad que deja mucho que desear en una sociedad que tanto se supone que da.

Y es en el tema de la homosexualidad y transexualidad donde vemos a las mujeres de nuevo desfavorecidas, apartadas a un segundo plano, sin los mismos derechos, sin el mismo respeto y una vez más, teniendo que luchar y sufrir más en su búsqueda de los mismo. Y es que así como al gay y al transexual varón se les acepta hasta cierto punto, el lesbianismo se ve como una lacra, casi como un cáncer, y aunque haya mujeres extranjeras en el país que no hayan tenido que sufrir este desprecio, raro es ver a una mujer local haciendo vida pública con su pareja femenina. Miradas de reprobación, descaros, comentarios y la no aceptación. Lucifer existe, resulta ser mujer y es lesbiana.

No quiero cerrar el post sin antes decir que uno de los mayores problemas de los ladyboys, es que a pesar de lo involucrados que se encuentran en la sociedad, la mayoría se dedica a la prostitución, profesión demandada y que ofrece dinero fácil y rápido, a pesar de todo lo que conlleva. Por desgracia, de quién es la culpa? Del turista. Llegamos con nuestro dinero, contante y sonante, deseando hacer lo que en casa no podemos o nos causa embarazo, sin importar lo que genera y el rastro que dejamos al marcharnos. Una forma más de acabar con nosotros mismos.

En definitiva, la sociedad tailandesa, como todas, tiene claros y sombras, pero quizá aquí se puedan vislumbrar más rayos que inviten a la esperanza. Ojalá los países que siguen otras corrientes corrijan su rumbo y se fijen más en este país asiático, al menos en cuanto a lo que el respeto se refiere. Tod@s tenemos que mejorar y deberíamos ser capaces de mirar a los demás y aprender.

Ser libre no es solo desamarrarse de las propias cadenas, sino vivir en una forma que respete y mejore la libertad de los demásNelson Mandela.

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Sueños o pesadillas. Tailandia

¿Dónde vas, a Tailandia? Pues cuidado con los ladyboys, no te vayas a llevar una sorpresa… Entre risas, algunas bien, otras malintencionadas, será lo que muchas personas contesten cuando les digas que te diriges a este país del sureste asiático, porque, al fin y al cabo, es cierto, por qué conocemos Tailandia al rededor del mundo? Principalmente por sus playas, ladyboys y turismo sexual. Por esto es famoso, pero hay mucho más. De dónde viene todo esto, por qué, qué se cuece realmente, en qué punto nos encontramos?

Pues bien, todo por lo que es célebre, existe, no es una simple invención de los aficionados a las habladurías. Hermosas playas, las tiene, probablemente incontables, islas por doquier, algunas semi desiertas, otras totalmente explotadas para el turista. Lugares perdidos, lugares a la vista de todos y todas, templos buddhistas, parques naturales, etnias apartadas, lujos para los sentidos. Éstas son las razones por las que es famosa, y ojalá sólo fuera por estas.

Tailandia es una de las naciones que más altibajos políticos ha sufrido a lo largo del último siglo. Guerra, dictaduras, democracia, golpes de estado, hasta 11 en los últimos 80 años, 2 en los últimos 15, militarización, creaciones y aboliciones de nuevas constituciones, caos… Esta inestabilidad, a la fuerza, moldea a la gente y tiene sus consecuencias. Pero curiosamente, fuera de lo que cabe esperar, encontramos a un país en su mayoría civilizado, con una población alegre, culta, que intenta ayudar en todo lo posible al prójimo y sobretodo, altamente respetuosa. No dudo en que gran responsabilidad de este comportamiento le pertenece a la filosofía buddhista, en la que la mejor parte radica en el respeto al mundo, o explicándolo de otra manera, tu haz lo que quieras con tu vida, mientras no disturbes la mía. Muy bonito siempre que funciona.

Actualmente, la nación se encuentra en estado de luto por la muerte de su más que querido rey Ramaimages (3) IX, situación que se prolongará por un año completo desde su fallecimiento. El rey era especialmente querido por su longevidad en el trono, su buen hacer sin que se conozcan desmadres (la monarquía tailandesa se autogestiona, sin hacer uso de las arcas del estado) y su tino en los golpes de estado, en los que algunos calificarán de actuaciones pasivas, pero que al fin y al cabo ha evitado que se produzcan masacres. El pueblo llora su muerte, a la vez que está preocupado por la coronación de su hijo, Rama X, quien hasta la fecha, ha demostrado no estar a la altura de su predecesor, y del que se conocen múltiples correrías. El mayor problema aquí, puede ser su falta de popularidad en el seno del ejército, quien realmente gobierna con vara de hierro. Veremos que pasa cuando finalice el luto. Por el momento, tranquilidad.

Uno de los puntos fuertes de Tailandia y seguro influye en el resto, es su alto nivel de alfabetización, que además es equitativo. Gracias a una enseñanza pública y obligatoria hasta secundaria inclusive, el 92% de niños y niñas disfruta de más oportunidades en igualdad y tienen un comportamiento cívico mucho más desarrollado que muchos otros países que se vanaglorian de ello.

Pero tantos años de inestabilidad política y social tienen sus consecuencias. Las más notables son sin duda la desigualdad social y la pobreza, y qué generan estas? Como siempre, aislamiento, depresión y lo más peligroso de todo, delincuencia. Y es aquí donde aparece otra de las características mundialmente conocidas del país, el turismo sexual y sus mafias.

Hay que decir, que el que otrora fuera líder mundial en este aspecto, ha soltado el pie del acelerador y como buen padre o madre que cede terreno a sus vástagos echándose a un lado, este turismo sexual y trata de personas ha ido desplazándose a países vecinos, que parecen haberle tomado como ejemplo y recogen el relevo orgullosos, como pueden ser Camboya o Filipinas. No me malinterpreten, por su puesto sigue existiendo esta lamentable realidad, especialmente en lugares clave como Phuket o Bangkok, pero no es tan explícita como antaño, ya no es tan sencillo encontrar hombres extranjeros, mayoritariamente rebasando los 50, cogidos de la mano de varias mujeres, niños o niñas. Las aguas parece que vuelven a su cauce poco a poco, cuando ya parecía que su recorrido normal era por el que corrían.

Una de las principales razones por las que se ha perpetuado tanto en el tiempo esta condición,base_image es la grandiosa pasividad con la que policía y gobierno se han enfrentado ante esta lacra. Los sobres, la corrupción, son el pan nuestro de cada día, lo que llevó a normalizar una situación que dejó de sorprender y que nunca debió existir.

Por su puesto, para empeorar la situación, este turismo sexual siempre ha ido cogido de la mano del tráfico de drogas. Tráfico de blancas y drogas, dos negocios altamente lucrativos para la gente sin escrúpulos, sustentada por turistas viciosos a los que se les da luz verde, y para los que prácticamente todo vale sin importar las posibles consecuencias que acarreen sus actos. A finales del siglo XX y principios del XXI, la prostitución en todos sus ámbitos llegó a suponer hasta un 3% del PIB de todo el país, y eso que sepamos. Pero como he dicho, parece que todo se calma y se reduce la intensidad de estas prácticas.

Valga decir, que a la vez que el turismo sexual se reduce, el consumo de la prostitución o por decirlo vulgarmente, los puteros, han pasado a ser locales, siendo los propios tailandeses los que frecuentan prostíbulos o derivados.

Ahora sí, algo muy común en la actualidad es la llamada mujer de compañía. Mujeres que trabajan en bares, discotecas, karaokes, etc. que no están allí en nombre de la prostitución, sino para acompañar por unas horas a los hombres que allí se encuentran y por consiguiente, consumen más.

Fácil es también encontrar a hombres, principalmente blancos, acompañados por mujeres bastante más jóvenes que ellos, paseando por las calles. Está bien visto a nivel social llegar a determinados acuerdos, que en un principio no tienen por qué implicar sexo, en los que ambos lados se ven supuestamente favorecidos. Muchas de estas situaciones acaban en parejas formales. Esto es otra de las consecuencias de la pobreza, del día a día, del conseguir dinero de donde se pueda. Son las propias familias quienes animan a sus hijas a estos “arreglos”, bajo el argumento de que “ellos te pueden dar una vida mejor que nosotros”. Es triste, pero si hay respeto, al menos suena mejor y las consecuencias no son las mismas que las derivada de la prostitución.

Éstas son las grandes sombras del país, especialmente el tráfico de personas, basado en una violencia machista bien arraiga, la supremacía del hombre sobre la mujer, algo tan normalizado, que se vende como reclamo para turistas, bestias sin conciencia ni prejuicios, que miran su ombligo sin comprender, sin querer ver lo que generan con su intolerable ineptitud. Asco y vergüenza, son las palabras más exactas que me vienen a la cabeza para describir lo que siento ante tamaña gentuza.

En cuanto a otros aspectos sociales, Tailandia todavía da que hablar, por lo que los abordaremos más adelante…

La violencia sexual, racial, de género y otras formas de discriminación en la cultura, no pueden ser eliminados sin cambiar dicha culturaCharlotte Bunch.

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Birmania, eterna desconocida, ¿por cuánto?

Todavía este nombre se reconoce, pero si pronuncio Myanmar, las caras tornan bizarras, gestos de extrañeza que delatan desconocimiento. Así es, Myanmar es la antigua Birmania, aquel país del sudeste asiático que tanto se ha mantenido cerrado al exterior, sin dejar entrar al extranjero, permaneciendo virgen, sin contaminar por absurdas ideas occidentales que tanto nos empeñamos en propagar por el mundo, creyéndonos con la verdad absoluta y esperando, en nuestra ignorancia, que funcionen por igual no importa el territorio, sin atender a diferentes culturas y necesidades.

Este hecho conlleva dos consecuencias principales, que desconozcamos en buena medida la realidad de un país fuertemente golpeado por ellos mismos y que, por otro lado, aún guarde su maravillosa esencia. Comencemos por lo último.

Nos encontramos aquí con uno de los países más impresionantes y dignos de conocer que podamos imaginar, sin posibilidad de defraudar. Personalmente, quedé prendado de él. Paisajísticamente, no tienen nada que envidiar a muchas naciones mucho más célebres enpescador-lago-Inle_mujer-y-viajera este terreno. Podemos disfrutar de bellos trekkings, grandes ríos y lagos que marcan la vida del lugar, como el Lago Inle con sus pueblos flotantes y su particular estilo de pesca, templos y monasterios budistas por doquier, que parece construyen casi por aburrimiento, incluyendo la impactante Bagán, antigua capital de los reinos birmanos, donde hallamos miles de templos en un muy reducido espacio, siendo similar la idea a Angkor Bat. Ciudades sobre pobladas, pueblos perdidos y playas paradisiacas sin la más mínima explotación humana.

Pero el punto fuerte, es lo que rodea a todos estos lugares, su gente, un pueblo increíble, abierto, siempre dispuesto a ayudar al visitante, y con una sonrisa que llena su cara y parece imborrable a pesar de todas las calamidades a las que se ven sometidos.

Esto, sin duda, es lo mejor que encontramos en el país y aunque gastaría muchas horas hablando de ello, tengo que pasar a su parte más desconocida, su realidad.

Myanmar es un país que vice bajo el yugo de una dictadura militar desde hace casi 30 años y que aunque se han celebrado elecciones en este tiempo, el gobierno no cede el poder y encarcela a sus opositores. Este sistema, como casi siempre ocurre, lleva a la opresión y violación de derechos de manera sistematizada e impune, por mucho que desde el exterior se escuchen vagas quejas.

Los mayores damnificados de esta situación son las minorías étnicas ytheladyb dentro de ellas, todo un clásico, las mujeres. Estas minorías siguen huyendo del hambre, la guerra y las torturas del régimen. En las aldeas, especialmente al norte, se dan asesinatos a golpes, cuchillo o pistola. Existe dentro del ejército un grupo conocido como el batallón de los violadores, que se ocupa esencialmente de realizar violaciones masivas a mujeres dentro de estas minorías.

Para más inri, la junta militar ha desarrollado una política de “licencia para violar” con el fin de aterrorizar a sus opositores. En sus cuarteles realizan desfiles aprovechados para que ellos mismos escojan a sus víctimas dentro de un sistema de gratificación y entretenimiento. A partir de aquí, rienda suelta a las torturas y sometimiento a la esclavitud. Y como éstos, muchos más ejemplos.

Debido a todas estas situaciones, Myanmar está sumida en un continuo conflicto armado que parece no tener fin y estar cubierto de sombras. El punto álgido de esta situación se vivió (y se sigue viviendo) en 2011, con el conflicto en Kachín. Estalló tras romper el acuerdo de paz vigente durante 16 años, entre el ejército y el gobierno de la Kachín para la independencia, situado en la región norte del país, lindando con China. El conflicto ha causado ya la muerte de miles de personas y desplazados, que no sólo tienen que vivir el ser expulsados de sus casas, sino que en países vecinos no les acojan o les coloquen en el escalón más bajo de la sociedad.1313743657_0

En materia de igualdad, a parte del conflicto ya comentado, nos encontramos de nuevo con un agujero que tapar, una sociedad patriarcal, pero en la que las mujeres tienen mucho que decir. A simple vista se percibe una sociedad igualitaria, especialmente encontrándonos en el continente asiático, y aunque el hombre acabe teniendo la última palabra, podemos observar a mujeres en la calle, trabajando y dirigiendo sus propios negocios. Además el sexo masculino es bastante familiar y ayuda en la crianza de lxs hijxs.

Un problema a destacar, es que son ellos quienes continúan copando las altas esferas y quienes tienen mayor poder adquisitivo. En España nosotros sabemos de esto.

Hace cinco años, el gobierno creó una nueva ley contra la violencia machista, a todas luces un avance, pero que más bien viene dada para acallar posibles quejas después de haber firmado el CEDAW, lo que quiere decir, que aunque se implementa y en las ciudades se conoce, todavía se debe hacer un fuerte trabajo de sensibilización en esta materia, tanto con las poblaciones rurales como con las autoridades.

Un punto positivo en el país, es que el acceso a la educación está al alcance de la mano de la población en general. Pobres, ricos, niños y niñas, están obligados a acudir a la escuela, al menos oficialmente, hasta secundaria y de manera gratuita. El número de chicos y chicas matriculados en primaria es equitativo, siendo ellas incluso las que poseen un mayor índice de estudios finalizados.

Y en definitiva, ésta es la realidad de tan increíble y desconocido país. Solo espero que ahora que se está abriendo al mundo y la gente comienza a conocerlo, no nos quedemos únicamente en disfrutar de sus indudables maravillas, sino que luchemos y saquemos a la luz todas las desigualdades que ciertos sectores de la población sufren día tras día. El mundo debe seguir mejorando y Birmania y nosotrxs con él.

“La paz no se escribe con letras de sangre, sino con la inteligencia y el corazón” Juan Pablo II

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Mujeres devadasi, condenadas por la religión

Muchas personas en el mundo dirán que no son fácilmente impresionables, que lo han visto todo o casi todo en este mundo, incluso yo mismo, a veces, tengo esa desagradable sensación, pero aquí nos topamos con una realidad que difícilmente puede dejar a nadie indiferente, y si así lo hace, hemos encontrado un verdadero corazón helado.

India es rica, India es pobre, es alegre y es triste, pero sobre todo, es hinduista y muy y digo MUY, machista. La máxima expresión de la explotación masculina en nombre de la religión, la encontramos en las mujeres devadasi. Estas mujeres forman parte de un grupo que ni de cerca figura en el clásico sistema de castas, ni se asoman al estrato más bajo de las mismas, aquel al que pertenecen los que no son nada, los parias. Las mujeres devadasi, o más concretamente las niñas devadasi, pertenecen a los intocables, que representan más del 15% de la población hindú y están condenadas a una vida inmerecida desde la misma cuna.

Las devadasi viven en el funesto estado de Karnakata, al sur del país. Estas toman el nombre debido a una antigua tradición. Son niñas de entre ocho y catorce años, las cuales son entregadas por sus propias familias a templos dedicados a las diosas Yallanama o Hulgamma, por diversos motivos que se aúnan.

El principal motivo para entregar a estas niñas se basa en supersticiones. Básicamente, familiasimages (4) que se creen bajo el efecto de una maldición o que se hayan en dificultades económicas, sociales o de cualquier otro tipo (como esencialmente todos los intocables) donan a sus hijas con la falsa creencia y  burda esperanza de que todos sus pecados y mal fario, desaparecerán sin dejar rastro. Para sumar a este pensamiento absurdo y surrealista, encontramos razones mucho más reales y tangibles, como es el hecho de contar con una boca menos que alimentar y a su vez, evitar pagar una dote y endeudarse, por un futuro matrimonio, por su puesto concertado.

Pero las niñas pasan a ser puras esclavas del templo, sus propias madres o padres las entregan deliberadamente, pagando un tributo que a ellos poco afecta. Este no es otro que una vez las niñas alcanzan la pubertad, se convierten automáticamente en mujeres públicas, mujeres a las que niegan la posibilidad de elegir su propio destino y obligan a prostituirse por un dinero que nunca verán.

Estas niñas, mujeres a la fuerza, son altamente demandadas por los hombres, bajo la creencia de que violandolas, y sí, digo violandodescarga (2), porque esto no es otra cosa, utilicemos los nombres adecuados, se expirarán todos sus pecados, comenzando de cero. Digamos que es una forma de confesion.

La tradición de las devadasi está prohibida por la ley desde 1982, pero aún así se continua practicando por la subsistencia de las familias en extrema pobreza, condenadas por su propio sistema social.

Probablemente, la única vía real para acabar con esta lacra, pase por ellas mismas. Se debe ayudar a formar a estas mujeres para que salgan de su propia ignorancia, pues es la manera de que ellas mismas se defiendan y conozcan cuales son sus derechos.

Por suerte, existen asociaciones u ONG’s, grandes y pequeñas, como Manos Unidas o la ya nombrada It Will Be, que trabajan en este sentido. Especialmente interesante es el proyecto de Manos Unidas en Sindargi, donde ofrecen formación en diversas materias y asesoramiento en salud, dirigido a que ellas mismas sean capaces de subsistir y abandonar su vida como devadasi, que para suma de todos sus males, les acarrea en multitud de casos contraer el VIH y el envejecimiento en las calles o burdeles de mala muerte.

Pero no sólo las ONG’s trabajan, ellas mismas han tomado sus propias iniciativas, creando cooperativas o incluso poblaciones enteras, donde únicamente viven ellas con sus hijxs, fruto de las violaciones, y se apoyan unas a otras, haciendo válido, una vez más, el dicho de la unión hace la fuerza.

Y esta es la triste y macabra verdad, el mundo en el que vivimos, sumidos en la ignorancia y en ocasiones, la cruel indiferencia ante situaciones creíamos del pasado. Y ahora continuemos con nuestras vidas… La cruda realidad.

“La prolongada esclavitud de las mujeres es la página más negra de la historia de la humanidad”. Elisabeth Cady Stanton, sufragista estadounidense.

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It will be

Existen infinidad de organizaciones que trabajan con niñxs y mujeres en la India, pero quiero hacer mención especial a esta pequeña ONG española. It Will Be, que a pesar de lo anglosajón del nombre, sí que es española, trabaja de manera incansable desde hace años en el país, en el mejor grado que la cooperación internacional se puede situar, dando apoyo a contrapartes locales sin inmiscuirse ni tratando de imponer su propia manera de trabajar, simplemente a través de financiación a diferentes proyectos, respetando su manera de hacer las cosas y sabiendo que son ellas mismas quienes mejor conocen su realidad, sus necesides y puntos clave para llegar a una determinada población. En todo caso, y esto nunca lo negarán, pueden dar consejos en determinados momentos y ámbitos en que las organizaciones los requieran, nunca haciéndolo sin su consentimiento.

En la actualidad, colaboran con cuatro proyectos en diferentes zonas del país, aunque su sede se encuentra a las afueras de Nueva Dheli.

El primero se centra en los niños de la calle, recogiéndolos especialmente en las estaciones de tren, donde, mires donde mires, encuentras huérfanos, niños y niñas empobrecidos y harapientos, abandonados y abocados a una vida de mendicidad, delincuencia y subsistenciaimages-2 con lo mínimo y al día, sin apenas muestras de cariño, mas las que se puedan dar ellos y ellas mismas o algún buen samaritano que se apiade momentáneamente de sus almas. A estos niñxs les alfabetizan a través de educación no formal, en pequeños talleres escuela, aumentando así, aunque sea mínimamente, sus posibilidades de subsistencia e intentando encontrar una motivación para buscar otro estilo de vida. En éstas microescuelas se busca también una rehabilitación psicosocial. Se lucha contra la explotación infantil en ladrilleras (algo bastante extendido en el país). Se trabaja con mujeres mediante una sensibilización en esta problemática, consejos de protección, etc.

En Gurgaon, trabajan con un proyecto de inserción laboral, impartiendo formación en costura y peluquería a mujeres jóvenes del barrio. Hay que decir que este proyecto es aún joven, se encuentra un poco verde y todavía no está funcionando en plenitud, no consiguiendo una gran inserción en el mercado laboral por el momento.

En Surat, trabajan con una contraparte  ofreciendo apoyo a agrupaciones de mujeres. Éstas buscan el déficit de la comunidad y se invierte en ellas. Hay asistencia de género, información sobre derechos, denuncias, etc. Además cuentas con una abogada particular que las ayuda en sus posibles procesos.

Por último, trabajan ofreciendo microcréditos a mujeres en Karnataka. En esta zona, al sur delunnamed país, habitan las mujeres devadasi (de las que hablaremos única y exclusivamente más adelante), que son mujeres sin casta o intocables y con bajos o nulos recursos económicos. Éstas mujeres,tras años y años de maltrato y repudia social, se han unido en grupos de autoayuda. En estas agrupaciones las miembras depositan cada mes pequeñas cantidades de dinero, y cada cierto tiempo, alguna pide un microcrédito a un interés mucho más bajo de lo que un banco podría ofrecer. Los propios grupos son los que deciden en que gastan el dinero, que principalmente suele ser en la compra de ganado o productos agropecuarios. Éste sistema,ha demostrado con el tiempo ser altamente eficaz y permite a la comunidad femenina tener una vía de subsistencia y apoyo de la que siempre han carecido.

Éstos y no son pocos, especialmente para una pequeña ONG, son los proyectos en los que trabaja It Will Be. Tengo que decir, como opinión personal, que tiene mucho mérito, ya que se deshacen en esfuerzos en la parte menos bella de la cooperación, que no es otra que la búsqueda constante de financiación, sin poder disfrutar del trabajo de campo, por mucho que por su puesto haya que visitar los proyectos un situ. Ojalá y no me quedo corto con esta afirmación, existiesen más organizaciones como ellas, buena falta le hace al mundo…

“La pregunta no es quién va a dejarme, la pregunta es quién va a detenerme” Ayn Rand, filósofa y escritora estadounidense.

Machismo generalizado, infierno asegurado

Machismo ¿dónde? En India, los actos machistas están tan extendidos y normalizados, que si preguntamos a algún hombre de la zona, su respuesta será más o menos esa, a la gallega, con otra pregunta, ¿dónde? Pero como ya comentamos, el país difiere mucho de un lugar a otro, así que, aprovechando el título, voy a intentar explicar algunos aspectos machistas que a bien seguro, a más de una le resultarán familiares.

Hay que decir que a pesar de que  el pensamiento machista esté bien arraigado en toda India, quizá en el norte sea más evidente y explícito, partiendo de la base de que el propio sistema de castas es aún más fuerte en esta zona, y a nivel social (estudios, derechos, comunidades…) se han tomado más tiempo para evolucionar.

El primer punto a tener en cuenta es sin duda el matrimonio concertado. A día de hoy, en el siglo XXI, prácticamente el 85% de los matrimonios están pactados entre familias de la misma clase social. Esto, a simple vista, podría parecer un problema para ambos sexos, y en cierto modo así es, pero sólo así, a simple vista, porque como de costumbre, quien vuelve a salir perdiendo son las mujeres. Son ellas las que se mudan, se alejan de lo que conocen, de una relativa zona de confort y pasan a ser prácticamente esclavas, posesiones de un marido y una familia a la que no conocen. Deben limpiar, cocinar, servir y en definitiva estar a expensas de terceros, simplemente porque la sociedad lo estipula de esta manera, y si por un casual se niegan a seguir estas costumbres, su vida se puede ver avocada a la marginación y repulsa común. Por su puesto, hay mujeres y hombres que reniegan de esta práctica, pero el número es ínfimo.

En otros países, donde el machismo es poderoso, se pueden observar mujeres trabajando constantemente, mientras los hombres se dedican a otras actividades más lucrativas. Esta práctica en India no seimg_20161026_122046 da. Aquí, especialmente en el norte y en determinadas zonas del interior o más cerradas, es sumamente complicado encontrar a una mujer trabajando en la calle, hasta el punto de semejar un espejismo si en algún momento se da el caso. Son los hombres los encargados de salir, trabajar, llevar dinero a casa y por descontado, relacionarse con el resto de la sociedad. Esto es hasta tal punto, que puedes encontrar hombres practicando actividades tradicionalmente femeninas, como costura o peluquería. Las mujeres, casi en su totalidad, deben permanecer en el hogar, ocupándose de todo y si salen, únicamente será al mercado, a limpiar la ropa o debidamente acompañadas por su marido. Ver al sexo femenino en la calle tras las seis de la tarde, una quimera.

No se observan muchas madres solteras (que por su puesto las hay) que tengan que trabajar y sacar adelante a la familia ellas solas, divorcios y separaciones son temas tabú y si se llegan a plantear, o la familia lo bloquea, o marginan a la mujer, condenándola, una vez más, a vivir y hacer lo que no desea. La marginación y humillación es tal, que las pocas que optan por ésta opción o que se han visto obligadas a criar a sus hijxs solas, o trabajan desde casa o limpian hogares ajenos.

El hostigamiento callejero, con una mira superficial, no es tan común como observamos en otros países, véase en casi la totalidad de Centroamérica, pero esto, es una verdad a medias. Por la noche todos los gatos son pardos. India sufre un problema de alcoholismo encarnizado y los hombres, cuando beben, pierden toda compostura y control. Mujeres que anden por la calle (generalmente extranjeras) deben sufrir vejaciones y acoso constante, hombres superando los límites de la embriaguez, gritando sin parar y babeando cual bestia tras carne. Lamentable. En ocasiones, no estoy seguro de que es peor, si ser india o mujer extranjera en India.

Y como decía, esto es únicamente con una mirada superflua, en casa también se puede sufrir hostigamiento. He aquí un ejemplo para que se entienda: Una mujer acostumbra a pedir comida a domicilio. Una buena mañana, a las 8, aparece el repartidor y entrega el pedido. Tras despedirse, pagar y cerrar la puerta, vuelve a sonar el timbre. La cliente, sorprendida, abre la puerta imaginando que ha olvidado algo, pero encuentra al repartidor, con actitud relajada, ojos bien abiertos y una sonrisa torcida, que le espeta con toda la naturalidad del mundo, como si fuese un acto común en sus acciones: “eres muy guapa, puedo tocarte? Ella, sorprendida, cierra la puerta y escribe a la compañía de reparto, poco más puede hacer”. La historia acaba aquí, no hay más, pero qué podría haber pasado, cuántas mujeres tienen que vivir esto, con qué derecho, por qué?

En el sur de India, la situación varía sustancialmente, la vida es relativamente más igualitaria, el machismo, en cierta manera, es más moderado si es que acaso se puede decir así, aunque me duele solo escribirlo. Las niñas acuden más a la escuela, especialmente la diferenciaimg_20161117_134601 se nota a partir de secundaria, el trato es más respetuoso y en cierta medida menos vejatorio. Caminando por la calle, puedes observar a mujeres trabajando, participando de una sociedad que no las rechaza tan abiertamente. Pero de algún modo, esto es un arma de doble filo y aquí el género masculino también sabe sacar provecho. Por ejemplo, y esto es una práctica común, en los campos de té, los hombres tienen una jornada laboral de cuatro horas, incluyendo un descanso. Por contra, las mujeres tienen un mínimo de ocho horas de laburo, siempre supervisadas por un hombre al mando, más el trabajo que siguen teniendo que realizar en el hogar. Los campos de té son sólo un ejemplo, hay muchos más.

Y así, es un suma y sigue. El día a día de la mujer india. Como éstas situaciones encontramos muchas más, tantas como podamos imaginar, algunas que no me atrevo ni a escribir. Creo y espero, que con esto se entienda un poca mejor todo a lo que está expuesta la mujer en éste país, tan increíble para innumerables cosas y tan deleznable para tantas otras.

No quiero cerrar este post sin agradecer a todas aquellas personas que me han aguantado todo este tiempo, que me han ayudado a comprender y conocer mejor esta compleja sociedad, a través de horas y horas de charlas y yo machacándolas a preguntas. Especialmente agradecido a Neus y a Bea, que me han abierto los ojos ante muchos agujeros negros. Una vez más, gracias.

“El feminismo, a diferencia de casi todos los otros movimientos sociales, no es una lucha contra un opresor distinto, no es la clase dominante o de los ocupantes o los colonizadores. Va en contra de un conjunto profundamente arraigado de creencias y suposiciones que las mujeres, con demasiada frecuencia, mantenemos”. Kavita Ramdas, vocera hindú.

Me llamo Shaila

Hola, me llamo Shaila, tengo 26 años y me gustaría contar mi historia.

Nací en India, en el lecho de una familia de clase media, de la casta Vaishya. Toda mi infancia o lo que yo creo que debería ser la infancia, la pasé en una pequeña casa en un barrio céntrico de Nueva Dheli. Bajo el mismo techo conviviamos mi padre, mi madre, mis tres hermanos mayores y yo misma, hasta que el mayor se casó y su esposa vino a vivir con nosotros. No eramos una familia rica, pero no nos podíamos quejar. Mi padre era comerciante y con lo que ganaba teniamos suficiente para defendernos.

Los cinco primeros años de mi vida fueron los más felices. Jugaba en el barrio con mis primas, que afortunadamente vivían cerca, y con niñas vecinas, incluso a veces, cuando no tenían otra cosa que hacer, mis hermanos me permitían participar en algunas de sus correrías. Acompañaba a mi madre a hacer la compra, paseaba con mi padre y podía sentir su amor y cariño. No me lo planteaba, pero ahora considero que tenía una vida hermosa.

A los seis años, mis padres me matricularon en un colegio cercano a mi casa. Creo recordar que aquello me encantaba. Conocí a muchas chicas de mi edad con las que disfrutar y compartirdescarga-1 juegos. Con los niños no nos juntábamos mucho, estudiaban en una escuela distinta, pero a veces hablábamos con ellos por curiosidad. Estuve uno o dos años en el mismo colegio, me aventuro a recordar. Allí aprendí muchas cosas que ha día de hoy todavía no se realmente para que me sirven, ya que apenas las uso. Es cierto que leo y utilizo algunos números, pero no puedo quitarme de la cabeza que para la vida que hoy día llevo, podría salir adelante sin ello. No recuerdo muy bien toda mi infancia hasta aquí, pero de una cosa estoy segura, la añoro.

Al año siguiente me sacaron de la escuela, no me dieron explicaciones, tampoco las pedí, preferí mantener a mi padre tranquilo, tan sólo me dijeron que debía permanecer en casa, ayudar a mi madre en todo lo que pudiera y aprender de ella. Debía crecer a su imagen y semejanza. Por aquel entonces no lo entendí, ahora sí.

Debido a esto y aunque mi madre me dejaba salir a la calle de vez en cuando, bajo nuestro piso, perdí el contacto con casi todas mis amigas. Mis hermanos se hacían mayores, eran el foco de todas las atenciones y apenas me dirigían la palabra. En la mayoría de los casos, sólo se referían a mí para pedirme cosas. Así que básicamente me pasaba la vida con mi madre. Le ayudaba a cocinar, a limpiar la casa, le acompañaba a hacer la compra por las mañanas, a hacer la colada familiar al río, y en definitiva, a mantener todo en orden para los demás. Apenas disfrutaba de mi propio tiempo. Nunca llegó a gustarme esta situación, pero supongo que la asimilé rápido. En cierto modo, estoy segura de que me ayudó ver en el mercado a otras chicas que parecían en mi misma situación.

Mi vida, mi historia, transcurrió de esta manera durante largos y tediosos años, como un océano en calma que nada mueve, pero erosiona las rocas, solo que en mi caso erosionaba mi alma. En cualquier caso, estaba acostumbrada a ello, no conocía otra cosa, ni siquiera me planteaba otra posibilidad. Hasta que un día mi padre me comunicó una noticia que calló como una tormenta en mi corazón. Tenía trece años y me había prometido a un primo lejano mío, Navil, al que ni si quiera conocía. Protesté, protesté hundida en un mar de lágrimas, pero todas mis palabras no fueron escuchadas, como si nunca hubieran salido de mi boca o simplemente emitiese ruidos extraños. Mi padre, con el consentimiento de mi madre, se limitó a darme un bofetón, acallar mis lloros y proclamar que tenía que ser así, pues era lo mejor para mí y para la familia. Él sabia lo que me convenía, él decidía. Mi suerte estaba echada, en dos años me convertiría en la esposa de un perfecto desconocido. Y una vez más, así lo acepté.

Pasaron los días, los meses y los años, con una parsimonia exasperante. Todo siguió igual, como si nada hubiera pasado, hasta los meses previos a la boda. Mi madre se empeñó en realizar todos los preparativos y aunque intentaba animarme y yo sin saber por qué simulaba vagamente una especie de emoción, siempre me sentí fuera de lugar.

El primer día de la boda, después de vestirme, justo antes de salir ante todos los invitados, se limitó a decirme sin poder ocultar las lágrimas en los ojos “Hija mía, tu padre y yo esperamos haberte educado bien. Has sido la hija que toda madre querría tener, espero que ahora seas igual de buena esposa”. Se dio la vuelta y se marchó, dejándome a solas con mis pensamientos. Nunca me he considerado tonta, pero de nuevo no alcanzaba a entender mis sentimientos.

Y por fin llegó el momento que tanto quería evitar, salí ante la familia y aunque me planteé salir corriendo, no lo hice, a dónde iría. Ahí estaba él, mi primo lejano, aquel al que no había visto nunca, esperándome con una sonrisa nerviosa dibujada en su cara, como un adolescente que como yo sabe lo que debe hacer, pero no termina de comprender. Nos saludamos con un simple hola y así permanecimos durante largo tiempo. Durante toda la larga celebración, que se prolongó hasta cuatro días, apenas pude abrir la boca, no sabía que decir, un bloqueo se apoderaba de mí. Intenté hacer preguntas banales al extraño con el que me acababa de casar, pero todo se quedó ahí, en preguntas banales.

Cuando por fin terminó todo, llegó el momento para el que nadie nunca te prepara, debía consumar el matrimonio, pero no sabía cómo. Él me intentó quitar la ropa, yo me asusté, medescarga aparté, me moría de vergüenza. Su reacción no se hizo esperar y con la mano abierta me asestó un bofetón. No tuvo que decir nada, me arrancó la ropa y yo me dejé hacer. El bofetón no me dolió, estaba acostumbra a ellos, pero ésta fué una demostración de poder de la persona con la que estaba destinada a pasar el resto de mis días. Ésta fue la primera de las múltiples ocasiones en las que utilizó mi cuerpo como un trapo inerte y yo dejé que mi mente vuelara lejos.

Tras la boda, me mudé a la casa de los padres de mi esposo y esperé convertirme en la señora de mi nuevo hogar, pero nada más lejos de la realidad. Pasé de ser la hija de mis padres, que aunque fuesen duros me trataban con respeto, a ser poco menos que la esclava de una nueva familia, especialmente de la madre de Navil, que actuaba cual káiser y apenas me dejaba un respiro. Todo lo que antes hacía ella, ahora lo hago yo, sin descanso. Cuando ella se sienta, yo quedo en pie por si se le antoja algo, ante cualquier petición o reclamo, debo responder lo más rápido y eficientemente posible. Pero esto no me sorprendió, ya lo había visto en los últimos tiempo en mi casa, con mi propia madre actuando de manera similar con la mujer de mi hermano y él consintiéndola.

Hoy, mi vida, no es muy distinta a la de mi infancia, es más bien la misma, y no me quejo, al menos no en alto, me enseñaron concienzudamente a no hacerlo. Mi día a día transcurre como siempre pero con dos grandes diferencias. La primera son los tres ángeles de hijos que tengo en mi vida y a los que intento enseñar y dar todo lo posible. No se si lo hago bien, pero pongo lo mejor de mí. La segunda, es que tuve que buscar una fuente de cariño del que carecía en mi casa y la encontré en un hombre que conocí en el mercado hace dos años. Nuestra relación se limita a hablar por teléfono, pero me ayuda a sobrellevar la vida, a desahogarme y a sentirme querida en cierto modo.

Por lo demás, sigo trabajando sin descanso e intentando complacer a mi familia. Mi marido continúa queriendo acostarse conmigo y aunque cada vez lo intenta menos, yo procuro parecer complacida y ayudarle a terminar cuanto antes. En ocasiones me golpea y a pesar de que no se si me lo merezco, callo. Pero parece que me respeta, a su manera. Me consulta y llegamos a conclusiones juntos o eso me hace creer, porque la última palabra le pertenece. Limpio, cocino, educo a mis hijos y estoy dispuesta a todo.

He aquí la historia de mi vida, supongo una más entre tantas otras, pero quería plasmarla sobre el papel. A veces me planteo si todo podría haber sido distinto, como será la vida en otros lugares, ¿es que la gente es como yo, como nosotras? Y es que ni siquiera se si soy feliz, ni siquiera se si comprendo el significado de lo que es, pero esta es la vida que me ha tocado vivir y así lo asumo. Con suerte, en la próxima vida será mejor…

India necesita el feminismo porque yo no necesitó que nadie me diga lo que es un hombre o una mujer verdadera, tu identidad es para que tú la elijas Anónimo.

Incredible India

Hablemos de un país que jamás dejará indiferente, hablemos de verdades, hablemos de mentiras, hablemos de India.

En algún momento de lucidez, un publicista, y estoy casi seguro de que fue un, porque a pocas mujeres las dejarían participar así en este país, decidió utilizar el ya celebre eslogan de “Incredible India” para promocionar su tierra y probablemente poca gente haya estado tan acertada. India puede ser muchas cosas, pero sin duda es increíble, aunque no todo el mundo estará de acuerdo en las razones. Nos encontramos ante un país sin medias tintas, que o fascina u horroriza.

En conversaciones con gente que haya visitado esta excitante tierra, siempre saldrán a coalición las mismas temáticas, los colores, los olores, los sonidos, los sabores y la gran cantidad de sensaciones que imagesdespiertan. Estando dentro, puedes sentir como los cinco sentidos estallan con una ebullición de estímulos, que por mucho que se intenten describir, nunca dejarán de sorprender. Que gran verdad, India posee millones de colores, vivos y muertos, olores que embriagan y olores para huir del cuerpo, sonidos de naturaleza viva y sonidos para taponar los oídos y olvidar el graznido de los cuervos y el tráfico del infierno, sabores que llenan la boca, fuertes y no tan fuertes, sólidos y líquidos, pero para los que se debe estar preparado, y un tacto del mundo que rara vez se encuentra.

Pero India no es sólo eso. India es su cultura, sus costumbres, su inmensidad y variedad, su querer vivir, pero sobretodo, India es su gente. A lo largo y ancho de su basto territorio, todo esto varía y se me antoja imposible hablar de todo ello al unísono, así que vayamos por partes. Empecemos este post por lo que tienen en semejanza.

La religión, este es el punto más fuerte que tienen en común todas las regiones. La religión mayoritaria es el hinduismo, aunque existe una gran comunidad musulmana y en menor medida cristiana, debido a la influencia de las colonizaciones inglesas y portuguesas. Ha transcurrido mucho tiempo desde que han img_20161020_120430aprendido a convivir, hasta tal punto que a pesar de que en ocasiones no dejan que sus caminos se crucen, han llegado a incorporar comportamientos unos de otros. Pero lo cierto es que siendo el hinduismo la religión con mayor influencia en la gran parte del territorio, es ésta la que marca el comportamiento generalizado. No deja de ser curioso que una teología que fundamenta sus acciones en el respeto, genere a su vez tantas desigualdades.

La vida en India está basada en una sociedad de castas y el hinduismo es el causante de este aspecto. Existen una gran cantidad de castas, que podemos definir como grupos de personas, que no tienen por qué estar unidos por un mismo territorio,que pertenecen a una misma clase social y cuentan con las mismas responsabilidades y deberes, adoptando un comportamiento similar. Existen tantas castas que me siento incapaz de nombrarlas, pero si puedo aclarar que son cuatro grandes grupos, los brahmanes, chatrías, vaishias y shudrás, encontrando dentro de cada grupo más subgrupos. Por ejemplo, la casta más alta son los brahmanes, sacerdotes y maestros y en la más baja están los parias o más comúnmente conocidos como intocables.

Este sistema de castas genera un abismo de desigualdad, ya que la sociedad no considera a las personas como iguales, con los mismo derechos, a pesar de que oficialmente el gobierno abogue por lo contrario, y por consiguiente, no ofrece las mismas oportunidades. Subir de una clase social a otra es una tarea ardua y complica, ya que es más una cuestión de consanguinidad. Una posible solución sería el matrimonio con alguien de una casta superior, algo prácticamente impensable, ya que la familia, uno de los elementos más importantes de la sociedad india,nolo permitirá.

La razón por la que el hinduismo tiene tanto que ver en este sistema,es que este enseña que los seres humanos fueron creados a partir de las diferentes partes del cuerpo del dios Brahmá y dependiendo de que parte del cuerpo, se pertenece a una clase social más alta o más baja.

Este sistema de castas no sólo explica la desigualdad social reciente, sino el abismal y abrumador machismo que deben soportar las mujeres en su día a día. Si se pertenece a una casta inferior, de por si tu vida está marcada negativamente, pero si le sumamos que tusexo es el femenino,las probabilidades de que tu vida se convierta en un infierno no entran en ninguna escala. Pero este esuntema del que hablar largo y tendido, así que dejémoslo para más adelante.

India es uno de los países con mayor índice de pobreza en el mundo, algo que no deja de ser llamativo sabiendo que es el tercer país del mundo con mayor PIB, lo que implica que unos pocos son los que cargan con todas las riquezas y recursos del país.

Mi madre siempre dice y mole falta razón, que uno de los factores que marca la pobreza de un país es el population-varanasisimple concepto de higiene. Pues bien, este es otro punto en común que tiene todo el país (algunas zonas más que otras), precisamente el hecho de la falta de este concepto. Podemos encontrar en las aguas de un mismo río, separadas por escasos metros, a una madre o niña haciendo la colada familiar, a un animal refrescándose, gente lavándose o aliviando sus necesidades o incluso en algunos tramos del Ganges, cuerpos arrastrados por la corriente porque el dinero no ha alcanzado para quemarlos. Y este es solo un ejemplo claro de lo que te puedes encontrar. Esto, es algo usual que empobrece a la poblacion. Hay que educar en tan simple concepto para la mayoría de las civilizaciones si se quiere evolucionar.

Ya se ha hablado de elementos comunes con los que nos encontramos en la India. En próximos post se profundizará en temáticas más específicas y por zonas en concreto para intentar no generalizar demasiado.

Sólo añadir que India es un país maravilloso, pero hay que aprender a reconocerlo, a vivirlo, perderte en él, en sus calles, en sus campos, selvas y mares, con su gente, capaz de lo mejor y de lo peor. Yo soy de esas personas a las que muchos aspectos le han enamorado (en otros no tanto). Sin duda, “Incredible India”.

En cuanto alguien comprende que obedecer leyes injustas es contrario a su dignidad de hombre, ninguna tiranía puede dominarle.” Mahatma Gandhi.

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